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Otra estúpida ley californiana atornilla a las bodegas

Otra estúpida ley californiana atornilla a las bodegas

La semana pasada escribí sobre los horrores pervertidos de la Proposición 65, la ley aparentemente creada para proteger a los californianos contra los productos químicos tóxicos pero que inadvertidamente hace a la mayoría de las bodegas vulnerables a demandas frívolas.

Desde el punto de vista de la bodega, estos eventos son vistos en gran medida como beneficios que ofrecen a sus mejores clientes, aunque para algunas bodegas más pequeñas, sus voluntarios de la cosecha ayudan a hacer una mella en el significativo y costoso esfuerzo de recoger sus uvas.

Pero según el Departamento de Relaciones Industriales del Estado de California, que habló con el San Jose Mercury News, “La política pública del estado, como se expresa en el Código Laboral de California, es hacer cumplir enérgicamente las normas laborales mínimas para que los empleados no estén obligados a trabajar en condiciones inferiores y para proteger a los empleadores respetuosos de la ley de la competencia desleal de otros que no cumplen con las normas mínimas. “Esta restricción aparentemente se extendería también a los internos de la cosecha.” “La industria del vino tiene una larga tradición de polinización cruzada entre las familias del vino. Los hijos de los vinicultores de las regiones vinícolas de todo el mundo a menudo vienen a “trabajar una cosecha” en una bodega de California. Normalmente se les proporciona alojamiento y comida, pero a menudo no se les compensa más allá de eso. Tales oportunidades son muy importantes para muchos jóvenes vinicultores, y hacen maravillas para construir relaciones internacionales entre las industrias del vino de muchos países.

La idea de que las bodegas sean procesadas por tales actividades sería risible si no fuera tan devastadoramente horrible escuchar acerca de la difícil situación de la Bodega Westover.

El argumento de que de alguna manera el uso de mano de obra voluntaria como esta da a estos negocios con fines de lucro una ventaja injusta en el mercado parece ridículo. En el caso de Westover, así como de las muchas bodegas que ofrecen una “experiencia de cosecha” a sus clientes, la calidad y el volumen del trabajo que obtienen de sus voluntarios no puede compararse con una cuadrilla normal de recolectores pagados, cuya productividad y precisión sin duda excede la de tales voluntarios por un factor de 10.

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